¿Qué me estás mirando? acaso lo sabes acaso no sabes ¿acaso no tienes sabor?
¿Qué estás pensando? ¿acaso nada? ¿acaso no nadas? ¿acaso no hay nadie?
¿cómo llegué aquí? sin nisiquiera partir ¿cómo me asusté de mí? sin razón, sin sueños.
y todos los días pesadillas y reliquias de borrachera borracheras cleptómanas y decadentes conquistas
¿me estás mirando? ¿las lineas de expresión? me estás mirando las lineas de expresión me estás mirando las grietas en las manos
¿me estás oliendo? ¿y no sientes aroma? pues nadie nunca a olido pues nadie nunca a sabido pues todos estos años sin saber nadar ni nada se va ahogando el fuego
El fuego bien en el fondo del mar y del mal lleno de frío y líos muy muy dentro de todos muy muy dentro del lodo.
Ahora el es dejadoen la rivera cansada del mar. Ahora camina fuera de ella. Se adentra lejos en el bosquede pinos y zancudos chupa sangre. Rodea los pantanos y árboles de hierro. El ha vuelto a mirar a través del ojo,del ojo mágico de tu puerta. Como un águila hasta ti. Allá lejos se detiene la pupila Y te observa lentamentedesvistiéndote de tu piel, de tus manos engrifadasy tus dedos y uñas tan accesibles, todas enterradas en el pecho de mi inferioridad.
Sacude las almas. Destrózalas contra cruces de hormigón. Sacude las almas y miente nuevamente. Muerde mis ojos, muéstrame la realidad desde tu colmillo, atraviésale y empuja tu verdad hasta mí.
Escupe desde tu agujero. Escupe tus babosas y arañas, dales hogar bajo mi piedra Mi cuerpo y mi corazón, todos juntos bajo tu cruz de hormigón.
Sacude las almas como polvo añejo. Sacúdelas hasta el viento sur - poniente. Elévales y observa cuantas veces se vuelven atrás. Elévales y obsérvales deseosas de retornar y baja la cabeza para seguir, maldito panteonero.
Calando y calando la tierra fértil de hueso y carne. Sacude las almas, destrózalas contra epitafios de mármol, pesadas mentiras. Déjalas volverse y obsérvales nuevamente, mantén esa tierna sonrisa llena de paz.
Ellos no la tendrán jamás. Ellos no volverán jamás.
Dime las últimas palabras desde tu muela. Dímelas fuerte y sin retroceder. Dímelas y retuerce cada acento junto a tu lengua, torciendo el infinito y la esperanza.
Ellos no regresarán, no volverán si quiera en imágenes, no volverán si quiera imaginándome, no volverán a mostrar nunca más, no volverán nunca más a mostrar los dientes, los colmillos, las muelas, la lengualas manos, los pies, el tungo y la mollera. No volverán nunca más a confiar. Nunca nunca, nunca más.
Cuando las horas martillan constantemente la mente el esfuerzo por rechazar el dolor de los hematomas no tiene resultado no tiene caso.
Es interminable la soledad y el desvarío. Los pequeños silencios agolpados en el pañuelo, en el espejo: montones de ellos.
Cuando las horas se clavan en la punta de los dedos como alfileres, por cada segundo miles de alfileres en el frío de la niebla y la húmeda rivera del río.
No descansa la vista ni los nervios ni los sueños, no quiero volver a dormir, no quiero volver a despertar y lidiar todo el tiempo, cada segundo con eso de los alfileres en los dedos.
Y los dientes de cianuro y la lengua de crepúsculo y los ojos envenenados con tus pasos aterrados de verme estar aquí esperándote con una cuchilla en la mano, con una cuchilla de tú cocina.
Se clava en la punta de los dedos, defendiéndose.
Se deshace la vista y los nervios son disueltos.
Es interminable la sanguinaria y los gritos de horror.
NO PUEDE EVITAR ESCRIBIR Y FOTOGRAFIAR EN ESTE LUGAR LLAMADO:, Curicó, Chile
DONDE VENDEN VINO DE RULO Y DERREPENTE PODEMOS CAMINAR TRANQUILOS Y TAMBIÉN FUMAR ALGO EN EL CERRO O ENCUMBRAR UN VOLANTÍN EN ALGÚN POTRERO DE ESOS QUE AUN NO TRANSFORMAN EN POBLACIÓN.