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Una pequeña luz venida del solenciende el suelo oscuro de huellas de zapatos y botasy le quita esa suciedad suicida tan pesada como el plomo de las guerrasuna pequeña luz que me hace detener los pasos y recordar que aun hay tiempo.Tiempo de comenzar una vez massin atarantarme, sin atravesarme, sin deslizarmepor el desague como una colilla de cigarrillo flotante en la lluvia de julioarrojada por los labios desinteresados de una mujer de mascada roja intensa.Intensa es la jaqueca que llevopero me detengo a mirar el reflejo del rayo y de los rayos de mi bicicleta negra
recuerdo aquella fotografía que te capturaba desde mis manos
los ojos hermosos de otoño con solSol que me trae el recuerdo de tihasta el suelo lleno de oscuridad ahora iluminadoinsolado y encandilado hasta mis ojos oblicuos y enterradosen el rostro del hombre de las manos de ladrillo y piernas de hierroHierro que me sostiene aun cuando te vasHierro que me sostiene cuando me voyHierro venido del fondo de aquel suelodesde el tuétano de aquel suelo oscuro.Luz de sol a llegado a mis ojos reflejada ahíen la superficie que detiene mis piernas templadas.Luz de sol me recuerda algo de mialgo que había olvidado, hace ya muchos años.CRaSTiaN MoReNo.
Bebe un sorbo de este licor pútridocon hielo si quierescomo esas kaipiroskas pero llenos de moscas, muertas también.Déjalo pasar, lentamente por tu lenguade carcajada burlesca que se burla junto a otras másBébelo y ríe más y máshasta quebrar el vaso aquelabatido de mascadas marcadaspútridas hasta la raízpútridas de mimi, fa, sol, la...sí, la vida es una mierda sin si.
CRaSTiaN MoReNo.
Uno no se lo imagina, hasta que puede hacerlo, pues lo está viviendo lo está viviendo, lo está sintiendo, comienza a imaginárselo mas intensamente Uno solo no va a ningún lugar, se queda amontonado junto a sus mierdas que le rodean la cabeza y se enreda permanentemente junto a sus mierdas que aparecen en la cornea, con luces ultraviolentas. Uno desea escuchar la voz que le llena y esa voz no está pues no lo desea pues uno es estúpido. Estúpido, imbécil, infeliz, atolondrado, asqueroso y arrepentido, de ser uno. Uno no quiere vivir así los días y los otros días y los días que vengan luego de ellos, de ellas, de esos segundos vacíos sin nadie ni nada más que tú en la mente enredada como serpientes que reptan junto a mi hasta lograr dormir sobre todas ellas, recorriéndome el cuerpo lleno de escamas negras, lleno de odiarme, lleno de aniquilarme. Uno se enfría, se atemoriza, se desenfoca, se pierde, se atormenta angustiosamente dentro de, dentro de, de él, él, que no lleva nada puesto más que ropas llenas de ella, llenas de ella. Uno es uno, uno no tiene nada más que un dos y un tres luego de él. Me voy llenando de algo que me entristece demasiado, mucha vergüenza para tan poco perro, tan poco perro para tanta mala suerte, tanta tontera hecha y desecha que llega como lechuga fresca a servirse de entrada para luego servirme de asado, muy quemado, carbonizado, oscurecido, muy muy oscurecido, me voy, me voy destrozando la mente con toda la basura que vertí sobre mí, sobre ti, sobre ti puedo decir tanto, pero, no estás. Uno es ninguno, espero serlo otra vez, solamente de una manera, a la manera de nosotros, a la manera de ambos, a la manera de dos. Uno, lleno de sol por la espalda, visto de frente.
CRaSTiaN MoReNo.