lunes, 4 de marzo de 2013

66. Camina despacio


Camina despacio
sobre la vereda.
Esta vez
puede ser la última.

Huele el viento
verde y violento.
Las balizas 
se vuelcan contra ti.

Observa de soslayo
apurando el paso.
Te siguen hace un tiempo,
siempre estuvieron ahí.

Vigilándote y rodeándote,
civiles y uniformados.
Nunca serás victima
bajo su jurisdicción.

Camina despacio
sobre la vereda
sin tropezar
mirando de soslayo.

Tus ojos rojos
delatan la carga,
esta vez
puede ser la última.

Correr no es malo
mientras los pierdas de vista.

Siempre hay un rincón de araña
al que ellos temen y aborrecen.




CRaSTiaN MoReNo.

viernes, 1 de marzo de 2013

65. A punto de ser arrojado


A punto de ser arrojado
por las últimas avenidas,
a caminar en el desierto:
Se siente muy a gusto.

A punto, los pies se deslizan
como el alcohol por las venas.
Se eriza todo el pelaje
con la ventolera carretera.

Y comienza a desaparecer
de la vista de los inquilinos.

Y comienza a ser afuerino
en cada cruce poblado.

Y pretende olvidarse de los pasajes
de laberinto que le encerraron
y le perdieron la vista y el oído.

Nunca más volverá a entrar,
nunca más volverá atrás.

Porque no es un personaje ficticio
viviendo un cuento imaginario
donde volver es una posibilidad
donde todo se puede borrar.

Porque todo lo que fue, se queda en la médula,
para ser sepultado, junto a su cadáver
A punto de ser arrojado, por las últimas avenidas.
A caminar en el desierto, se siente muy a gusto.





CRaSTiaN MoReNo.

miércoles, 27 de febrero de 2013

64. Una boca roja acaramelada


Una boca roja acaramelada
recorre los contornos
de unos labios calibre 45,
fusionándose y entregando
la humedad precisa
para no fundirse
en el tiroteo a quemarropa
que arde humeante
hasta desaparecernos la cordura.

Y me jalas el gatillo
de manera suicida
y el fuego nos quema:
la saliva, las sílabas
los torsos 
y los dedos delineadores.

Nos quema el dolor
de no saber
nuestro(s)
destino(s),
diezmando la feroz vorágine
dándole más poder 
a la llamarada
que nos incinera 
las pestañas enredadas
entre las miradas corto-punzante.

La balacera cuerpo a cuerpo:
Nos fulmina.
Volviéndonos invisibles e  invencibles.
Todo es violencia insaciable.

No te muevas corazón
que alguna costilla
pudiera atravesarte.

Aquí: dentro de mi tórax.




CRaSTiaN MoReNo.


martes, 26 de febrero de 2013

63. Una mujer sentada


Una mujer sentada
al borde de la muerte.
Teje desde la madeja,
una bufanda color rosa.

El punto arroz
sufre la misma persecución
de los suspiros añosos
tras el punto correteado.

Las manos alteradas
sostienen la hilera
y los palillos temblorosos
golpetean uno con otro.

Una mujer sentada
al borde de la muerte
teje desde una madeja rosa
una bufanda para regalo.

Para la nieta favorita
sentada a miles de kilómetros
del barranco.
Allá en el valle: no ve a su abuela.

No la ve desde el valle.
Aunque tenga ella
los mismos ojos de avellana.

No la verá, nunca, desde allá.





CRaSTiaN MoReNo.




lunes, 18 de febrero de 2013

62. Esa parte de mí


Esa parte de mí:
Se fue como un barco
desatado del noray.

La marea se lo lleva,
lentamente
y le marea incesantemente.

El oleaje umbroso
le disolverá en un punto,
allá lejos no le veré más,
no me llevará con ella
esa parte de mí.

Y cuando llegue a no verle
los hemisferios se desmembrarán
y allá en la otra mitad
navegará sin vapor
sin velas ni timón
ni ancla ni bitácora.

Viajará en el espacio
será astro en otras galaxias
será una pequeña estrella desde acá.

Esa parte de mí
será: Mi.

En las tres claves
en el rasgueo ligero
en un viento de bronce
en un botón de acordeón
en un metalófono infantil.

Será: Mi,
en el silbido de la tetera
del lechero, del cartero
del manicero, del viento
del zorzal y el tordo.

Y así nunca más:

Mí parte.

Mí parte de mí.





CRaSTiaN MoReNo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

61. Recuerdo un vestido tuyo


Recuerdo un vestido tuyo.

Era de amanecer,
aunque igualmente 
lo lucías de tarde / noche.

Hasta que me encontraste.

Me buscaste y me encontraste.

Humeante, sediento y violento.

Me detuve cientos de veces 
pero:me encontraste y yo
afilé rápidamente mis dientes
y te mordí los besos
mientras me comías la lengua.

Te mordí la garganta
mientras mascabas mis hombros.

Te tomé el ombligo 
con el índice
de la mano del mismo brazo
que te laceara sobre la cadera.

Tú.
Me buscaste y me encontraste
y te arranqué aquel amanecer
aquella tarde / noche.

Tú.
Me buscaste y me encontraste
y no dejé pasar un minuto más
para darte todo el tiempo 
que tú deseaste.

Lacerando nuestras pieles
con el fuego de aquel alba 
que te hiciera noche
llenando de rocío
tus flores estampadas,
tus encajes de telaraña
que cazaban aquellas mariposas
bordadas frente al abismo
que les abriera para despojarles
de su hermoso hogar
rajado por la mitad 
junto al cierre
y aquel pequeño botón

que finalmente cayera

sobre tu piel resbaladiza.



CRaSTiaN MoReNo.


lunes, 28 de enero de 2013

60. Somos Espectros


Suena la ciudad,
desde el oído medio.

Suena amenazante,
desde la boca y la lengua.


Somos espectros,
no tenemos idea.

Acabaremos desenchufados
y careceremos de luz

¡Nos follamos la ciudad entera!
¿Lo recuerdas?

No lo recuerdas
Pues no fue,
pues no fue jamás.
Pues el plomo
nunca dejo de tambalear.

Suena en el microscopio
de las mil palabras
dichas de revez.

Desde la vena asfáltica
truenan las notas motorizadas.

Somos el suicidio y el homicidio,
somos también
de manera insólita: nacer y procrear. 

Acabaremos desenchufados
y careceremos de luz.

Acabaremos desenchufados
y careceremos de luz.


CRaSTiaN MoReNo.